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 |  | | [RELATO] Las lágrimas del demonio |
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Publicado: Vie Jun 30, 2006 5:58 pm |
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| Nullien |
| ¡Sabes usar la bola de fuego! |
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| Registrado: 06 Jun 2006 |
| Mensajes: 30 |
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Me gustaría que me comentarais este pequeño fic que hice ^__^ Acepto cualquier critica constructiva! ^___^
LAS LÁGRIMAS DEL DEMONIO
Dolor... no puedo albergar otro sentimiento...
Me duele el corazón... a pesar de ni siquiera saber si tengo. ¿Qué es lo que soy? ¿Por qué vivo? ¿Por qué existo? Vagos recuerdos acuden a mi mente cada mañana al despuntar el día. Los rayos de sol traen consigo retazos del ser que fui.
Una vez fui humano. Pero... ¿por qué dejé de serlo? ¿Qué fue lo que sucedió para que yo pasara a llevar esta miserable existencia? ¿Por qué no he muerto? Hubiese sido mejor...
No hay fuerza humana capaz de detenerme. Soy mucho más poderoso de lo que fui en vida... en mi otra vida. Porque hubo otra, ¿no es cierto? Los recuerdos son confusos. Ya no distingo la fantasía de la realidad.
Quizá lo que pasa es que no quiero distinguirla.
Ya no siento absolutamente nada en referencia al mundo que me rodea. Ése fue mi error, hace tiempo, aunque ahora no recuerde ni dónde, ni cómo ni por qué...
El espejo me devuelve la imagen de mi enfermizo rostro, de mis demacrados ojos, de mi mirada perdida. Y noche tras noche, esa visión de mí mismo me hace hacerme a las calles, caminar sin rumbo, hasta calmar mi honda desesperación. No quiero, de verdad que no quiero. Pero es algo superior a mí. Es un impulso imposible de frenar.
Como tantas otras veces, una vida se escurre entre mis dedos... Resulta irónico lo fácil que resulta para un simple humano como yo terminar con las esperanzas e ilusiones de mis semejantes.
He oído sus gritos de agonía, y he visto sus miradas de pavor. Y he sido yo el causante de tanto sufrimiento. Yo, yo... siempre yo. Mis manos están manchadas de sangre. Lo he vuelto a hacer una ves más. Por eso me repugna la posibilidad de que aún pueda ser humano. ¿De verdad puede un humano ser la bestia en la que me he convertido?
Cada noche pienso que será la última. Y cada noche me doy cuenta de que jamás saldré de esta espiral de odio y desesperación.
Oh, claro. Antes no era así. No cuando ella estaba...
“No te preocupes, estoy aquí”, me decía cada mañana, acariciándome con suavidad el rostro. Ese simple gesto bastaba para apaciguarme. Sólo eso bastaba para que cualquier preocupación que me acosara se convirtiera en una nimiedad.
Al darme la vuelta, siempre estaba ella, con su eterna sonrisa. Sus dulces carcajadas llenaban mi vida. Al igual que su voz. Y al igual que su mirada cuando me susurraba un “Te amo...”. Podía haber estado mirando sus brillantes ojos azules durante eras... ¿Pero qué pasó? ¿Qué fue lo que pasó?
Yo era feliz... era feliz.
“No me encuentro demasiado bien, cariño”, me dijo un día. Su ya de por sí pálida piel no tenía el tono de siempre. Pero no nos preocupamos. El tiempo fue pasando, pero ella no mejoraba. “No te preocupes”, me repetía una y otra vez. Nunca dejó de sonreír. Y yo nunca dejé de amarla. Llegó un momento en el que apenas si era capaz de levantar el brazo. Parecía tan frágil, postrada en la cama...
Una noche, antes de dormirse, me dijo tres palabras: “No me olvides”. Cerró los ojos, y su rostro, con los labios curvados en una sonrisa, se asemejó durantes unos instantes al de un ángel.
La abracé, notando que las lágrimas acudían a mis ojos, notando cómo se deslizaban por mis mejillas. Acaricié su larga melena del color del ébano, y la besé en la frente. No podía haberse ido... estaba seguro de que ella abriría los ojos una vez más y me diría que aún tenía tiempo para pasarlo con ella...
No sé cuánto tiempo estuve así. Quizá unas horas. Quizá un día entero. Pero la idea se fue abriendo paso en mi mente: no volvería...
Los siguientes días aparecen difuminados en mi mente. No, no fui a ver cómo la metían en la caja. Sé que fui duramente criticado por ello, pero no me importa. No hubiese soportado ver cómo sepultaban a mi ángel...
Recuerdo una luz... una luz que se aleja, que escapa de mi. Recuerdo haber abiertos los ojos. No sabía dónde estaba. No sabía qué hacer... los trozos de una botella rota llenaban el suelo del baño. Y un tinte carmesí ensuciaba la bañera... no, no era un tinte. Era mi propia sangre.
No sólo se me había negado la vida junto a mi amada... sino también la muerte.
¿Qué fue lo que sentí? ¿Qué fue lo que sucedió? Sin ella yo ya no era un ser completo. Sin ella, todo perdió el sentido.
Estuve bastante tiempo en esa época de letargo, actuando por instinto. Todavía no he salido de ella. Lo desesperante es que empiezo a ser consciente de mis actos.
Noche tras noche, me dejé llevar. Paseaba por la ciudad, hasta que algún infeliz tenía la desgracia de cruzarse conmigo. Sólo durante aquellos instantes era capaz de olvidar el dolor que me cegaba. Al fin, la espiral terminó. Una noche me crucé con una jovencita de largo cabello negro, y recordé quién era yo, y en qué me había convertido.
Me abandoné a mis reflexiones. ¿Qué era lo que había hecho? Realmente, ¿en qué me había convertido?
Intenté autoconvencerme.
“Soy una bestia”, me dije. “Soy un monstruo. Fue esa naturaleza la que me hizo hacer esto...”. Pero como ya dije antes, soy humano. Y eso es lo que asusta de la situación. Es eso lo que me hace sentir la sensación de ahogo que me domina... Si yo soy un humano, y a la vez una bestia, quizá signifique que no soy el único. Que todo humano puede llegar a ser un monstruo. La Bestia está en el corazón de cada ser, pugnando por salir.... Cuando menos te lo esperas, cuando te sientes más tranquilo, quizá... esa Bestia que yace en tu interior, puede despertar en cualquier momento.
Cuando mi ángel estaba conmigo, envolviéndome con su luz, el demonio dormía. Cuando mi ángel se durmió para siempre...
No pretendo justificar mis actos. Soy culpable de todos y cada uno de ellos. No sé qué es lo que me impulsa a escribir estas líneas. Debo aprovechar los pequeños instantes de cordura para rehacer mi vida... Sólo quiero comprensión. Yo... sólo quería estar junto a ella.
Tal y como le juré, no la he olvidado. Y jamás... jamás la olvidaré.
Nullien
“La esperanza excesiva es lo opuesto a la desesperación... un amor abrumador puede consumirte al final” (Vincent Valentine, Final Fantasy VII) |
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_________________ ~*~Lo que estás buscando está más cerca de ti de lo que piensas...~*~
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Publicado: Lun Jul 03, 2006 10:14 am |
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| zeros |
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ahora si que tengo tiempo para responderte a este GRAN mensajes y ponerte:
joooo nullien que boniiitoooo, deberías haber ganado, ¿lo sabes?
PD: para todos aquellos que no lo sepan, Nullien presentó este cuento a un concurso pero no lo ganó, yo no leí los ganadores, pero hay que decir que este es muy bueno |
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